Las plantas de interior, además de decorar nuestra casa, proporcionan beneficios a la salud, ya que mejoran la calidad del aire de cualquier estancia purificando así su ambiente y reducen el polvo a la vez que aportan un toque de armonía. Para la cocina las mejores son las plantas aromáticas, pues algunas de ellas crecen bien en espacios interiores, además de ser un condimento básico para nuestras mejores recetas y de servir para tratar problemas de salud. 

Sin embargo, hay que tener cuidado con los humos, los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire. Cualquiera de ellos podría estropear alguna de estas plantas. ¿Cuáles pueden ser ideales para mi cocina? ¿Qué cuidados precisan y dónde las coloco? Cada una precisa unos cuidados, aunque la mejor opción suele ser colocarlas al lado de la ventana (no sobre ésta, ya que debemos evitar las corrientes de aire o el frío extremo) o en la misma encimera. Éstas que hemos seleccionado suelen ser muy habituales, tanto por su uso culinario como por su belleza a la hora de decorar este espacio.

Albahaca: muy empleada en platos de cocina italiana (pizzas, ensaladas, pastas…), en infusiones y en la elaboración de cosméticos naturales. Además, su frescura ahuyentará a los insectos que quieran acercarse a merodear por tu cocina. Hay que plantarlas en tierras húmedas y ricas y garantizar un riego constante. No tolera el frío, así que cuidado con las corrientes. Es necesario podarla cada dos o tres semanas para ayudarla a que crezca. 

Hierbabuena: aporta un toque de frescura a platos tradicionales como el gazpacho manchego o a los cócteles. Se amolda perfectamente a jardineras, envases de cristal o latón y a macetas pequeñas que puedes dejar sobre la encimera y así tenerla a mano cuando cocines. Para crecer necesita bastante humedad, por lo que no hay que olvidar regarla con bastante frecuencia.

Perejil: la reina de los condimentos, otra planta imprescindible que no puede faltar en nuestra encimera. Requiere pocos cuidados, básicamente la necesidad de riego frecuente (especialmente en verano) y tener cuidado para que el sol directo no le pegue de lleno, aunque ha de tener buena iluminación durante todo el año. Asimismo, conviene cambiarlas anualmente ya que se trata de una planta de temporada.

Orégano: su sabor combina perfectamente en pizzas, platos de pasta y ensaladas con queso. No necesita muchos riegos ni demasiado abono. Precisa estar en un lugar bien iluminado.

Romero: planta típica del Mediterráneo, cuyo agradable aroma da un intenso toque de sabor a los asados de carne o pescado. En infusión también está muy buena. Es muy resistente y se puede cultivar durante todo el año. A diferencia del resto, el romero aguanta bien el frío aunque también necesita mucho sol y necesita un riego medio (algo menos que el resto).

Tomillo: condimento en carnes y estofados. Además es muy buena para los resfriados, por lo que también puedes preparar infusiones con ella. Crece bien en cualquier tipo de suelo y es bastante resistente a las sequías. Requiere mucho sol y no soporta bien las heladas.

Menta: su sabor fresco combina muy bien en repostería y en cócteles, además de ser un excelente remedio para los constipados. Necesita bastante sol y mucha agua (sobre todo si el clima es seco y caluroso). De cuando en cuando hay que quitar algunas hojas para estimular el crecimiento de otros brotes.

Salvia: es una planta mediterránea, familia del tomillo y el romero. Sus cuidados son similares a los del romero: necesita mucho sol y un riego medio y resiste bien el frío. 

Aloe Vera: esta planta es perfecta para cuidar de la salud de nuestra piel, ya que la refresca y la hidrata, además de ser muy útil para tratar las quemaduras y las cicatrices. Por ello es recomendable poseer una planta de Aloe en casa. Necesita un rincón bien iluminado (pero sin que éste le dé de lleno). Cuidado con el frío y con los cambios bruscos de temperatura, ya que no los aguanta demasiado bien. Caben en pequeñas macetas, pudiendo colgar varios en jardineras colgantes y así hacer de esta planta un elemento decorativo.

Cinta o Malamadre: sus finas hojas bicolores con caída aseguran armonía en la cocina. No es de extrañar que sea la planta decorativa por excelencia. Es raro el hogar en el que no haya una de éstas. Aunque aguanta en lugares oscuros, es mejor colocarla cerca de la ventana. Necesita bastante agua, por lo que los riegos han de ser frecuentes y, además, hay que humedecer sus hojas de cuando en cuando (puedes hacerlo con un spray, por ejemplo). 

Orquídeas: es, quizá, una de las flores más bellas y elegantes que podamos encontrar en la naturaleza. Sus pétalos rosados aportan una bonita nota de color a la cocina y, para que su presentación resulte más elegante puedes colocarla en un jarrón de cristal. Aunque su apariencia es frágil y delicada, no lo son. Únicamente necesitan unos pocos cuidados, como no olvidarnos de que tenga agua siempre y evitar su exposición a la luz directa.